miércoles, 26 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
El poder de la palabra
De
pequeña tuve la oportunidad de crecer y de disfrutar de ciertas costumbres y
tradiciones que reafirman mi identidad como mexicana, soy poblana y como tal
amo la comida poblana, cuando era pequeña en familia se disfrutaba de ella siendo
espectador de alguna película de la época de oro del cine mexicano, los
personajes más trascendentales, en lo personal son, Pedro Infante, Arturo de
Córdova, Dolores del Río, María Félix, Sara García, entre muchísimos más.
No sé si recuerden a esos
personajes o si los conozcan, pero algo que tienen todos en común es el poder
de su palabra que en cada personaje destacaban como la característica más
importante y sobresaliente de los mexicanos.
La época de oro del cine
mexicano se llevo a cabo aproximadamente de los 30´s a los 60´s del siglo
pasado, fue una era majestuosa por el sentimiento nacional, solidario y
optimista vivenciado por cada mexicano.
Quiero pensar que en su
momento las personas cumplían lo que se proponían y como en las películas, la
palabra era el máximo poder, no era necesario firmar ningún contrato pues se
respetaba a las personas por su honradez y honestidad, y la identidad mexicana
estaba determinada por valores y principios.
Pero la variedad de influjos
a lo largo de la historia modificó las condiciones económicas, políticas,
sociales, educativa, psicológicas y con ello la identidad individual y nacional.
Hoy en día todo es mucho más
turbulento y difícil de creer, y consecuentemente observable, medible, y
cuantificable, las personas ya no están seguras, temen poco menos a los muertos
y los vivos ahora somos nuestros peores enemigos, vivimos enjaulados en pequeñas
casas, que para muchos no llegan a ser propias y nuestros derechos son en
ocasiones nulificados.
Los abuelos continuamente
dicen: “En mis tiempos eso no pasaba, la gente no se dejaba y se hacía
respetar”; y en mis tiempos poco a poco se comienza a respirar la organización
armada de la población porque está fastidiada y consiguientemente se están
haciendo respetar.
No hay mejor ejemplo que el
de las autodefensas que en Michoacán se llevan a cabo como resultado del
hostigamiento, represión y la violación que el gobierno y el ejército no han
podido erradicar; este tipo de organizaciones sin temor a la muerte, sin
distinción de género o edad; tomaron las
armas y buscan realizar su mayor deseo que inició mediante el “ya no más”.
Raúl Benítez Manaut en su
artículo “OPINIÓN: Michoacán y las autodefensas, ¿la gobernabilidad está en el
aire?”, señala que originalmente las autoridades asentaron que las autodefensas
debían desarmarse por la ilegalidad de sus actos, y siendo espectadores de su
impacto decidieron cambiar de opinión reconociendo su labor e incorporándolos
con sus propias armas a las llamadas “Defensas Rurales”, legalizando así sus
actos.
Pero la legalización de los
actos de la autodefensa mediante los 8 puntos para la normalidad (acuerdo entre
la Federación, el gobierno estatal y las autodefensas), ¿A quién van a
beneficiar?, ¿Las ahora Defensas Rurales
tendrán el mismo efecto que el que estaban teniendo?
Somos parte de un sistema
por demás corrupto, preocupado únicamente por sus propios intereses,
convenientemente acomplejado hipócritamente y como dicen “En tiempo de guerra,
mentiras por mar y por tierra”.
Querido lector quiero
aclarar que no incito a los actos bélicos, pero si a valorar el uso y poder de
la palabra, palabra convertida en acción
justa y equilibrada, congruente con sus deseos.
Evoquemos a la época de oro,
transformemos nuestras acciones y cumplamos con hechos nuestros pensamientos,
es necesario dejar de ser espectadores y seamos personajes merecedores de
nuestro entorno, demos a nuestro presente un porvenir común en paz,
dignifiquemos nuestra identidad, recuperemos nuestro sentido nacional, seamos
solidarios y el optimismo con el sol resurgirá.
La trascendencia de la escritura
No
todos los días son buenos, pero buenos sin excepción son para escribir. No hay
escusa, solo piensa en una palabra hílala con una o dos más y listo es hora de
escribir o teclear, pero no dejes de hacerlo, así y con profusa precaución crearas
más que párrafos pues, estarás plasmando y calmando a tú propio ser.
No importa si tú día tuvo un
sabor a fresas con crema, ya sabes, un
poco ácido, rojo y granulado como las fresas y a la vez equilibradamente dulce
y ligero como la crema, por lo que aprendiste o no de tus experiencias, eternamente hay algo que
expresar u opinar. Por ejemplo, puedes describir indignación, pena y vergüenza por
ti mismo porque llegaste a creer algún día de la semana que:
- México no es dueño ya ni de su propio Himno Nacional
- El
Himno Nacional Mexicano pertenece ahora, nada menos que a una marca
japonesa de sombreros de ala ancha, que además pago una fuerte suma por la
exclusividad de la misma
- “Lupita” tuvo la culpa y
- Se
lanzará una convocatoria para crear uno nuevo himno, pero claro, uno mucho
menos bélico y violento, que vaya de acuerdo con los tiempos que vive
México y
- Publicar
en Facebook tu indignación por toda esta sarta de mentiras, claro como yo
lo hice
(Si quieres leer la nota
completa en http://eldeforma.com/2014/01/27/mexico-se-queda-sin-himno-segob-olvida-renovar-contrato-con-los-duenos-del-himno-nacional/#axzz2rkGEdkt8lo
puedes hacer, pero por favor no lo des por hecho).
No temas escribir, empero
antes de hacerlo consulta bastas fuentes que den luz a tú imaginación y fíjate
muy bien en tú referencia, no te dejes llevar por artículos novedosos y
polémicos pues estas características resultan ser en ocasiones medios para
ridiculizar a quienes están mal informados, por tal motivo corrobora la
información, desarrollar, critica u opina y, no la copies o pegues y adjudiques
como tuya porque tarde que temprano, todo mundo se enterará y, más que
vergüenza experimentarás.
Por otra parte, puedes tomar
en cuenta a personas con las que coincides momentáneamente, estas son aunque no
lo creas inspiración total, porque observándolas puedes darte cuenta de que corren
todo el tiempo por llegar a un destino que posiblemente siempre han deseado o quizá
ya están en él pero, siguen detrás de él porque no es el tiempo, lugar,
situación o persona indicada, pero adivina qué querido lector, en tú mente
puedes crear miles de destinos, desenlaces o finales cuánticos inesperados,
puedes resolverles la vida o complicárselas aun más, y lo mejor de todo es que
no las afectarás porque probablemente ellas no saben que piensas en ellas y
mucho menos en su destino, pero quizá algún día te leerán y contradictoriamente
serás su inspiración.
También, a otras personas
que por nada del mundo debes omitir son a aquellas que gozan de una hermosa,
cautelosa y curiosa sonrisa, tal cual lo dijo
Alfonso Reyes “La sonrisa es, filosóficamente, más permanente que la
risa”, y seguramente de esas grandes sorpresas puedes tener, y porqué no,
contagiarte y reflejarte en ella.
Adéntrate en tú mundo y en
el mundo, descríbelos entre líneas, si te encuentras solo, poco a poco te hallarás
abrigado por más que palabras, melancólicamente redactarás hechos vulnerables a
la vista de otros, pero dignos por su ingenuidad y destreza.
Realizable resulta escribir
sí tomas ejemplos como el anterior, estoy segura que más de 600 palabras
tendrás y más que utopías consumarás, anímate no es grave ni difícil, y si
logras hacerlo un habito a pesar de tus múltiples amistades, al escribir estarás
haciendo a un nuevo amigo y compañero pero seguramente el más fiel de todos, tú
mismo.
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